Teosinte es una mala hierba presente en campos de maíz de España y Francia. Fue en 2014 cuando se detectó por primera vez en Aragón. Sin embargo, tal y como indicó en su momento el ejecutivo autonómico, “su control con herbicidas no es posible ya que es un ancestro del maíz”.
Con el objetivo de estudiar y hacer frente a esta especie invasora, el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), junto a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Lérida, han comenzado a trabajar sobre diversos aspectos de teosinte.
Según informa Diario del Altoaragón, el proyecto lleva por nombre “Monitoreo y evaluación del impacto potencial del teosinte en los cultivos de maíz de la UE”, y pretende mantener las inspecciones, así como cubrir la falta de información sobre diferentes aspectos que aún no se han estudiado.
El Centro de Sanidad y Certificación Vegetal (CSCV) del Departamento de Agricultura, Ganadería y Alimentación, lleva inspeccionando la zona afectada desde el momento en que se detectó esta mala hierba y realizando el seguimiento de las poblaciones de teosinte. En un primer momento, entre 2015 y 2017, se estudió la biología y métodos de control de esta especie.
Diez años después, este proyecto da un paso más: busca “conocer la distribución actual y el contexto agronómico de teosinte en España y Francia”, además de “determinar la frecuencia de hibridación entre teosinte y maíz Bt bajo condiciones controladas y en campo”.
“Estudiar la posibilidad de que el teosinte albergue insectos taladros y otros lepidópteros no objetivos, y la eventual presencia de la proteína Cry1Ab (propia del maíz transgénico); estudiar las regiones genómicas implicadas en la introgresión del maíz y sus parámetros biológicos; y caracterizar genéticamente los teosintes españoles, comparándolos con los que se desarrollan en Francia”, completan los objetivos de este proyecto.
La fecha “más idónea” para encontrar el teosinte es el verano, ya que “es cuando las inflorescencias y las mazorcas son visibles y permiten diferenciarlo del maíz”. Por ello, entre junio y septiembre del año pasado se visitaron las parcelas en las que históricamente se ha encontrado teosinte, así como las áreas que las rodean. De las 1.595 parcelas visitadas, el 1,7% dio positivo en teosinte y pertenecían a tres localidades.
Los investigadores Alicia Cirujeda y Gabriel Pardo, los técnicos de investigación Ana Isabel Marí y Jorge Pueyo, y la analista de laboratorio María Pilar Villar, son los profesionales del CITA que están trabajando en este estudio.
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