Todo lo que tienes que saber sobre los taladros, la plaga de insectos que afecta al maíz

¿Qué son los taladros del maíz?

Los comúnmente conocidos como taladros o barrenadores del maíz no son más que larvas de distintas especies de lepidópteros que afectan a los cultivos de maíz, sobre todo.

¿Cómo afectan al maíz?

Se introducen en su caña y se alimentan de su médula y además van haciendo galerías a lo largo de toda la caña. A consecuencia de todo esto, se produce un debilitamiento del sistema vascular de la planta y con toda probabilidad la planta se encama.

Y no solo eso, los taladros también afectan a la mazorca del maíz, reduciendo la cantidad de grano y causando heridas en ella, lo cual puede generar más problemas, ya que por ahí es probable que entren otros patógenos, como las micotoxinas del maíz.

Las dos especies más habituales son: el Piral (Ostrinia nubiales) y la Sésamia (Sesamia nonagrioides).

A continuación vamos a describir las características de esta plaga y sus síntomas para que puedas proteger tu cultivo de maíz (tal y como se especifican en los apuntes técnicos de LG Seeds).

 

1) El Piral: Es uno de los parásitos más frecuentes del maíz. Los adultos son de color ocre claro, con bandas irregulares algo más oscuras. Tienen una anchura de alas de 20 a 30 mm. Presentan diferencias según el sexo: las hembras son más grandes y de color amarillento-café con bandas irregulares más oscuras en líneas onduladas a través de las alas, mientras que el macho es más pequeño, delgado y oscuro. Las hembras son buenas voladoras y buscan las plantas de maíz más altas y vigorosas para realizar la puesta.

Los huevos son de color blanco, muy aplastados, frecuentemente alineados en filas más o menos paralelas, y situados casi siempre en la parte inferior de las hojas. Los huevos son puestos en masas de 20 a 30 unidades, que son cubiertos con una sustancia cerosa brillante.

La larva no pasa de los 2,5 cm de longitud; tiene un color rosado-grisáceo, con una banda más oscura en el dorso. La cabeza y parte superior del protórax son pardos. La crisálida es relativamente pequeña, de unos 15 mm de longitud, de color pardo-amarillento o rojizo.

Síntomas

Entre 10-12 hojas y floración:

  • Perforaciones en las hojas, simétricas respecto al nervio central.
  • Presencia de orugas.
  • “Serrín” en las vainas de las hojas, allí donde la larva penetra en el tallo.

Entre floración y madurez

  • Presencia de orugas en los tallos, pedúnculos o en la mazorca.
  • Penachos rotos.
  • Rotura de tallos a la altura de las galerías.
  • Rotura de pedúnculos y caída de las mazorcas.

 

2) La Sésamia: Pertenece al orden Lepidóptera y a la familia Noctuidade. Al pertenecer a la familia Noctuidade, tiene hábitos crepusculares, teniendo una actividad diurna mínima. Los ejemplares adultos de Sesamia nonagrioides poseen un par de alas anterior color pardo amarillento con manchas negras de pequeño tamaño y un par de alas posterior un poco más claro, amarillo cremoso y sin manchas. Miden aproximadamente 2,5–4 cm.

Los huevos presentan forma de esfera y muestran una cubierta estriada en la superficie. Al principio presentan un color blanco-amarillento, que se va tornando anaranjado con el desarrollo embrionario.

Las larvas tienen entre 5 y 6 estadios larvarios, y en el último estadio pueden llegar a alcanzar 3,5 – 4 cm. Son de color marrón-rosáceo y se puede observar una línea mediana dorsal más oscura. No poseen pilosidad. La presencia de puntos negros, los orificios respiratorios, a cada lado de los segmentos, es una característica muy clara para su identificación.

Síntomas

  • Desecamiento y desaparición de varias plantas sucesivas
  • Presencia de larvas en el cogollo de las plantas.
  • Presencia de una gran perforación en la base del tallo en las plantas más desarrolladas.
  • Presencia de galerías y “serrín” en tallo, pedúnculos y mazorcas.
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