Responsabilidad Ambiental

La creciente preocupación por el medio ambiente en los últimos años ha propiciado cambios importantes en nuestro entorno. Uno de ellos ha sido la introducción y desarrollo del concepto de responsabilidad medioambiental, que sirve para evaluar hasta qué punto nuestras prácticas ayudan al equilibrio del planeta.

El término de responsabilidad ambiental, aunque puede ser considerada a nivel personal, está más asociado al sector productivo. Ya que es necesario que las empresas lleven a cabo prácticas sostenibles que garanticen el equilibrio del medio ambiente y además contribuyan al desarrollo social de las regiones en las que operan.

Responsabilidad ambiental empresarial: el papel de las empresas

La responsabilidad ambiental empresarial (RAE) es un aspecto clave y claramente destacado entre el conjunto de responsabilidades sociales que cualquier compañía debe considerar derivadas de su actividad productiva, comercial y de servicio.

Desde hace algunos años, además, la responsabilidad medioambiental cuenta con regulaciones legales objetivas y claramente definidas en varios reglamentos y disposiciones, tanto estatales como internacionales, que sin duda todo gestor de operaciones debe conocer.

¿Cómo está regulada la responsabilidad ambiental?

La Unión Europea, regula la RAE (responsabilidad ambiental empresarial) a través de la Directiva 2004/35/CE, aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa el 21 de abril de 2004, y recogida en la legislación española por la Ley 26/2007 con fecha de 23 de octubre.

Esta ley española de 2007, posteriormente desarrollada en el Real Decreto 2090/2008 estipula, entre otras, las medidas que las compañías deben adoptar para proteger y reparar los daños medioambientales causados con su actividad, y concreta los objetos de protección en:

  • Aguas
  • Suelo
  • Riberas
  • Especies de flora y fauna silvestres
  • Hábitats

A simple vista, podría parecer que la RAE limita en cierto sentido la libre actividad y el desarrollo empresarial, pero lo cierto es que, además de responder a una necesidad real, también ofrece grandes oportunidades a las compañías, las cuales pueden obtener importantes beneficios tratando con el máximo rigor y seriedad los asuntos concernientes a su responsabilidad medioambiental. Entre otros, podríamos citar los siguientes:

  • La reducción de los costes ambientales a menudo también conlleva una reducción de costes económicos: la optimización de los procesos, las actividades y los recursos empleados exigida por la RAE también redunda en beneficio de la reducción de sus costes económicos.

  • Abre las puertas a certificaciones de calidad y responsabilidad ambiental, permitiendo el acceso a mercados más exigentes y sensibles ante la cuestión medioambiental.

  • Incrementa la confianza en las compañías y mejora su imagen ante el público.

  • Permite a las empresas acceder a planes de desarrollo, líneas y productos de crédito o subvenciones para la implementación de sistemas y técnicas de optimización que, de otro modo, tendrían vetados.

¿Cómo afecta la responsabilidad medioambiental a las empresas del sector agroalimentario?

La responsabilidad con el medio ambiente y el entorno que nos rodea es mayor aún, si cabo, en las empresas dedicadas al sector agroalimentario. Los distintos indicadores de sostenibilidad tales como la Huella Hídrica y de Carbono constituyen elementos clave dentro de este colectivo, ya que permiten contabilizar y cuantificar las emisiones que se producen derivadas de las prácticas agrícolas empleadas en el cultivo y elaboración de un producto alimentario.

De esta manera, podemos hacer un triaje de las mismas, identificando aquellas que son más intensivas y aquellas que lo son menos y adoptar así las medidas necesarias, dentro de lo posible, para su reducción.

Lo que no se ve, no existe

Lo que no se puede medir, no se puede analizar, evaluar ni gestionar y, por tanto, tampoco se puede controlar. Es ahí donde conocer estos valores nos ayuda a establecer órdenes de magnitud para poder comparar e interpretar los resultados obtenidos y, también, cuantificar el impacto en las emisiones que pueda suponer un plan de mejora establecido. De esta manera, podremos actuar en cada uno de los procesos y prácticas, detectando posibles mejoras dentro de una amplia variabilidad de cultivos, superficie y productores.

En definitiva, estas iniciativas suponen un paso importante en el camino de la mejora de la eficiencia ambiental no solo de las producciones agrarias, sino también de todas las empresas y organizaciones que, como Cereales Arasanz, seguimos buscando cada día nuevas respuestas a estos desafíos. En esta línea, nuestra empresa está comprometida con la responsabilidad ambiental corporativa, en línea con los esfuerzos de la Organización de las Naciones Unidas por alcanzar la neutralidad climática.

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