La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, situada al norte de Noruega, ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026. Se trata de uno de los de bancos de semillas más conocidos del mundo, con más de 1,3 millones de muestras. El jurado del premio ha considerado este proyecto un ejemplo singular de cooperación mundial.
El anuncio de este galardón se hizo público esta semana, y de él se han hecho eco numerosos medios. Entre ellos, RTVE, que, a través de un extenso artículo, profundiza en el hito logrado por este repositorio, cuyo objetivo es “preservar la diversidad de semillas de cultivos destinados a alimentación para garantizar el suministro futuro en caso de pérdida debida a desastres naturales, conflictos humanos o cualquier otra circunstancia.”
Las características de la Bóveda, la procedencia de todas las simientes que ahí se custodian, los episodios más relevantes de este banco de semillas o los argumentos esgrimidos por el jurado para concederle este reconocimiento son algunos de los aspectos en los que ahonda la referida publicación.
• Características de la Bóveda:
La Bóveda es un banco subterráneo de semillas de más de 1.000 metros cuadrados de extensión, distribuidos en tres almacenes. A día de hoy, almacena más de 1,3 millones de muestras de simientes de unas 6.300 especies, con predominio de variedades de arroz, trigo y cebada, aunque también tiene de maíz, soja o garbanzo, entre otras especies.
El máximo responsable de este almacén es el Ministerio de Agricultura y Alimentación del Gobierno de Noruega, que lo gestiona a través del Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen). Está financiado por Crop Trust, una organización dedicada a la conservación de cultivos en la que participan países, instituciones y grupos privados, como el Gobierno de España, la Comisión Europea o la Fundación Gates.
En cuanto al propietario de las semillas, es el banco de germoplasma depositante, el único que puede solicitar su devolución. Su almacenaje es gratuito.
La Bóveda forma parte del sistema internacional para la conservación de la biodiversidad fitogenética de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
• Procedencia de las semillas:
Las semillas pertenecen a 129 instituciones y gobiernos depositantes. Dos tercios de los depósitos provienen de los centros internacionales de investigación del Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), así como de otras instituciones como el centro de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) o de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA). Los países que mayor aportación han realizado son Estados Unidos, Alemania, Canadá y los Países Bajos.
• Cronología de los episodios más relevantes:
La Bóveda de Svalbard fue inaugurada en 2008.
Gracias a la duplicación y almacenamiento en este banco subterráneo, durante la guerra de Siria se pudo asegurar una parte importante de la colección que albergaba la sede de ICARDA en Alepo y su banco de simientes, compuesto por 150.000 muestras de cereales, alimentos y piensos de más de 100 países.
A finales de 2015, y en una segunda fase en 2017, se pudo retirar para su siembra en el Líbano y Marruecos, y se devolvió una copia a la cripta del archipiélago noruego.
La mayor cifra histórica de la Bóveda se alcanzó hace apenas dos años, en 2024, gracias a las más de 64.000 muestras que fueron depositadas por 61 bancos de genes. 21 de ellos lo hicieron por primera vez.
El año pasado, la Bóveda recibió más de 2.000 muestras de semillas de sorgo, mijo perla, cacahuete, sésamo, sandía y melón Vigna, del Banco Nacional de Germoplasma de Sudán, que fue atacado durante la guerra civil en el país africano.
En febrero de este año, se hizo el primer depósito de semillas de olivo en la historia de la Bóveda, con una importante participación de instituciones españolas.
• Fallo del jurado:
Según explicaba el presidente del panel que ha otorgado el galardón, Gustavo Suárez-Pertierra, “el jurado ha valorado la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras«, donde están representadas miles de variedades de plantas cultivables, “esenciales para la seguridad alimentaria de la humanidad”.
Asimismo, el jurado considera que se trata de una iniciativa impulsada por un modelo de multilateralismo eficaz, con la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales «en torno al objetivo común de garantizar la base genética de los sistemas alimentarios y el conocimiento acumulado durante milenios por las distintas culturas agrarias de todo el planeta».
Esta candidatura fue propuesta por Manuel Toharia Cortés, miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026.

