Infoagro publica una guía sobre semillas modificadas genéticamente

Las técnicas de modificación genética se aplican desde hace años en semillas y otros organismos vegetales para mejorar los cultivos y alimentos, aumentando su rendimiento y resistencia a plagas, enfermedades o condiciones climáticas adversas. Unas técnicas a las que el portal Infoagro dedica un extenso artículo, donde se recoge la historia, los principales usos y conceptos básicos de las semillas modificadas genéticamente.

También conocidas como transgénicos u OGMs, son aquellas cuyo material genético ha sido alterado mediante ingeniería genética para introducir o modificar genes y obtener nuevas características. Las más utilizados son la soja, el maíz, el algodón y la colza.

Según se explica, la ingeniería genética permite modificaciones a través de procesos como la transgénesis y la cisgénesis para insertar genes en el genoma de las plantas, dando lugar a alimentos genéticamente modificados que se emplean tanto en agricultura como en investigaciones científicas.

Todos estos conceptos constituyen una parte fundamental en las modificaciones genéticas. Para entenderlos mejor, la citada publicación incluye un glosario donde define cada uno de los términos.

Principales usos:
Los organismos genéticamente modificados se utilizan principalmente en la investigación científica para estudiar la función de los genes. Tal y como indica el artículo de Infoagro, se aplican en distintos ámbitos. En el marco de la agricultura, enumera cuatro ejemplos en los que el uso de las OGM puede ofrecer mejoras en las plantas cultivadas:

  • Aumento del rendimiento: cultivos como el arroz y el maíz han aumentado significativamente su producción gracias a modificaciones genéticas.
  • Resistencia a plagas y herbicidas: cultivos como la soja y el maíz RR, son resistentes a ciertos herbicidas (glifosato),  mientras que otros incorporan el gen Bt, que los protege de determinadas plagas y reduce la necesidad de pesticidas.
  • Alimentos mejorados: se han desarrollado productos como el tomate Flavr Savr, que tardaba más en madurar y conservaba mejor sus propiedades, aunque no tuvo éxito comercial.
  • Alimentos más eficientes: algunos alimentos transgénicos contienen más nutrientes. Un ejemplo es el arroz dorado, enriquecido con precursores de la vitamina A para combatir su deficiencia en ciertas poblaciones.

La fabricación de medicamentos, la terapia génica, la creación de animales hipoalergénicos, la producción industrial de materiales específicos o el control de insectos transmisores de enfermedades son solo algunas de las muchas otras aplicaciones que tienen los organismos genéticamente modificados en ámbitos como el científico, el sanitario, el industrial o el agrícola.

Historia:
Aunque el ser humano ha modificado plantas de forma indirecta durante siglos, en 1973 Herbert Boyer y Stanley Cohen lograron transferir ADN entre organismos. 10 años más tarde, tres científicos crearon la primera planta transgénica de tabaco. Avances que fueron posibles gracias al descubrimiento del ADN y al desarrollo de la biotecnología moderna.

Fue en la segunda mitad del siglo XX cuando comenzaron a producirse y comercializarse las semillas transgénicas, presentando una mayor productividad y resistencia a plagas. Entre los primeros ejemplos, destaca el tabaco resistente a virus cultivado en China en 1992 o un tomate de maduración lenta comercializado en Estados Unidos, dos años después.

Actualmente, existe debate sobre la seguridad de los OMG para la salud humana, por lo que las leyes varían dependiendo del país: algunos los permiten y otros los prohíben. Aun así, el cultivo de organismos modificados genéticamente ha crecido notablemente en el mundo, ya que se ha pasado de no haber ninguna superficie en 1993 a contabilizar 160 millones de hectáreas en 2011.

Son datos de la International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA), que destaca especialmente países como Estados Unidos, donde se genera un importante mercado económico relacionado con productos como maíz, soja y algodón. Según dicha organización, el mercado de estos productos comerciales transgénicos movió 160 billones de dólares en 2011, comercializándose 13.2 billones de semillas modificadas genéticamente.

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