Desde 2024, el cobre se ha revalorizado en un 45%. Entre las consecuencias de este encarecimiento, se encuentra el aumento de los daños provocados por los robos de este material en los regadíos de toda España, que se han duplicado durante el primer semestre del año. Así lo advierte la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore) en un comunicado, del que se han hecho eco varios medios.
En la mayoría de casos, el objetivo de los robos es el cobre presente en el cableado, los transformadores, los motores de las estaciones de bombeo y las instalaciones fotovoltaicas. Pero según apuntan desde Fenacore, los perjuicios ocasionados van mucho más allá del valor del material sustraído, ya que los delincuentes suelen desmontar equipos completos, provocando daños en las instalaciones cuyo coste puede situarse entre los 60.000 y los 200.000 euros de media.
Aragón es la tercera comunidad más afectada por estos robos, situándose a la cabeza Andalucía -con especial incidencia en las provincias de Huelva y Jaén-, seguida de la Comunidad Valenciana -especialmente, Alicante y Valencia-. No obstante, estas bandas cambian de ubicación cuando aumenta la vigilancia en determinadas áreas.
Esta situación está elevando significativamente los costes para los regantes y poniendo en riesgo el normal desarrollo de las campañas agrícolas, comprometiendo seriamente los cultivos y la cosecha si coincide en plena campaña o durante una ola de calor, ya que una estación de bombeo desmantelada podría interrumpir el suministro de agua durante semanas.
Fenacore insiste en que la prevención es la principal herramienta para reducir el impacto de estos delitos. Por ello, recomienda reforzar las medidas de seguridad y protección en las infraestructuras de regadío, ante una delincuencia cada vez más organizada y atraída por el elevado valor del cobre.
Medidas como sistemas de vigilancia, control de accesos y monitorización continua de las instalaciones aportan un importante efecto disuasorio y resultan especialmente fundamentales en las instalaciones ubicadas en zonas aisladas, que es donde se encuentran la mayoría de estas infraestructuras.
Asimismo, desde la organización recuerdan la importancia de contar con coberturas aseguradoras adecuadas que permitan minimizar las pérdidas económicas cuando, pese a las medidas preventivas, se producen robos o actos vandálicos.
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