La rebelión del campo

Si ha habido una noticia que ha acaparado titulares esta semana, esa ha sido, sin duda, las movilizaciones del sector primario. Tractoradas y concentraciones que se han repartido por toda la geografía española y de las que se han hecho eco todos los medios de comunicación.

Sirva como muestra la crónica publicada por el Periódico de Aragón el pasado martes, dónde se narra con detalle cómo transcurrió dicha jornada. Una movilización sin precedentes, organizada por un movimiento espontáneo que asegura no estar coordinado por organizaciones agrarias ni partidos políticos, y que ha conseguido mostrar a la ciudadanía el malestar del sector primario.
En total, y según informa el citado periódico, más de un millar de tractores invadieron las principales vías aragonesas en una jornada dónde “estalló el hartazgo y la frustración que acumulan agricultores y ganaderos, repartida por todo el territorio nacional”.

Pese a la descoordinación en algunos tramos, la ofensiva tuvo un gran impacto, tanto en el interior de las ciudades, como en sus principales vías de acceso, con especial incidencia en Huesca y Zaragoza. A lo largo del día, se vieron afectadas la A-2,  A-23  y A-68.  Asimismo, las autoridades abrieron la autopista AP-68,  a la altura de Gallur.

En eso consistía la hoja de ruta del plan, urdido a través de Whatsapp: reunión en las cabeceras de comarcas, ocupar vías de acceso y en algunos casos, invadir las principales capitales. Todo ello sin comunicarlo a la Delegación del Gobierno en Aragón  ni a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pese a los intentos de paralizar este movimiento, lograron mantenerlo activo durante toda la jornada, desde la madrugada hasta casi la noche.

En torno a las 4.00 horas, centenares de tractores impidieron el paso a los accesos a Mercazaragoza,  que no pudo empezar su jornada al ritmo habitual, con muchos empleados llegando tarde por las retenciones. La normalidad en la plataforma logística agroalimentaria se recuperaba sobre las 9.00h, gracias a que la caravana era dividida hacia las diferentes entradas de la capital aragonesa, siguiente localización en sufrir grandes atascos. La Policía Local llevó a los agricultores por el tercer cinturón  y Ronda Hispanidad, tratando de evitar que el colapso llegara a las arterias centrales de la ciudad.

En Huesca, los tractores colapsaron las principales rotondas y accesos, además de tomar el centro urbano, recorriendo las avenidas y calles de la capital altoaragonesa durante parte de la jornada. A mediodía hicieron un receso en el aparcamiento del Palacio de Congresos,  dónde se pudo comprobar el fuerte seguimiento de la marcha, con centenares de tractores aparcados en el mismo lugar.

Aunque en Teruel capital la incidencia fue más discreta, en localidades como Alcañiz  agricultores procedentes de las comarcas de Maestrazgo  y Bajo Aragón  también cercaron las carreteras colindantes con sus vehículos agrícolas.

Las concentraciones también se replicaron en las cabeceras comarcales y continuaron por la tarde. Pero la jornada del pasado martes no se quedó en un hecho aislado, ya que durante toda la semana, numerosos agricultores han vuelto a colapsar carreteras, municipios y ciudades a través de acciones no comunicados a las autoridades, que han tenido que lidiar con la improvisación y la variación en las rutas que han definido hasta ahora al movimiento.

Por ejemplo, en el caso de la provincia de Huesca, el sector primario se reunió con el presidente de la DPH  el miércoles, mientras que de cara al fin de semana, se han intensificado las movilizaciones, volviendo a ocasionar problemas de circulación  en distintos puntos; especialmente, en la A-22  entre Zaragoza y Huesca, en Siétamo  y la rotonda de Tierz,  así como en otras vías.

A todas estas marchas espontáneas se suman las convocadas el jueves por UAGA  y UPA, con columnas de tractores llegadas de distintos puntos de la provincia hasta Huesca capital. Pese a que Asaja  y Araga  se desmarcaron de la tractorada, sí que suscribieron el manifiesto conjunto que, junto a las otras dos organizaciones agrarias, entregaron en la subdelegación del gobierno autonómico y central, y en el que se recogían las principales reivindicaciones del sector.

Acciones que, poco a poco, van dando sus primeros frutos, y es que, junto a la presión de sus colegas europeos, este movimiento ya ha conseguido que la Unión Europea  rebaja parte de las restricciones a los herbicidas,  como una primera muestra de acercamiento.

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