Las ayudas para la compra de maquinaria agrícola no determinan la demanda de vehículos ya que son insuficientes

Como prólogo a una nueva edición de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola -que se celebrará en Zaragoza en febrero del próximo año-, FIMA Digital organizaba una sesión telemática en la que se analizaba la demanda de maquinaria y la situación actual de los precios y las producciones que influyen en la decisión de los profesionales.

Las principales conclusiones a las que se llegó en dicho encuentro, tal y como informa Heraldo de Aragón,  es que no son las ayudas las que mueven el mercado, ya que son insuficientes, sino que depende del resultado de las producciones.

La jornada telemática contó con la participación del coordinador de área de la subdirección general de Análisis, Coordinación y Estadística del Ministerio de Agricultura, Antonio Fuertes Fischer; el redactor jefe de Agricultura del grupo Interempresas, Ángel Pérez, y el secretario general de la Asociación Nacional de Maquinaria Agropecuaria, Forestal y de Espacios Verdes (Ansemat), Ignacio Ruiz.

Pese a que fue Ansemat  la que en 2004 impulsó el Plan Renove como apoyo al mercado de tractores, tras verse seriamente afectado con la modificación de la Política Agraria Común de ese año, ahora se presenta como una de las voces más críticas con el efecto que estas ayudas tienen en el mercado. Su secretario general, Ignacio Ruiz, insiste en que las subvenciones «no tienen ningún efecto» en lo que a nivel macro se refiere, asegurando que «desde 2012 a 2020, la inscripción de maquinaria no subvencionada es muy superior a aquella que cuenta con incentivos para la compra”.

No obstante, Ruíz considera que los apoyos públicos sí que producen efectos sobre la compraventa de vehículos, aunque no siempre son positivos. Según manifestaba, las subvenciones paralizan el mercado, porque la adquisición de aquellas máquinas que no disponen de ayudas se comportan en función de los ingresos de los agricultores, pero no sucede lo mismo con los equipos que disponen de fondos, cuyas ventas suben o bajan en las fechas en las que es operativo el Plan Renove,  ya que los compradores esperan su convocatoria para tomar la decisión de inversión.

Esta financiación pública permite adquirir máquinas que tienen un mayor coste, por lo que cuando están disponibles, detalla el secretario general de Ansemat, «se produce un desplazamiento de las compras hacia aquella maquinaria más grande y que está dotada con tecnología más avanzada».

Para Ignacio Ruíz, las ayudas no influyen en el precio de la maquinaria, y es que los datos avalan que el coste de estos vehículos lleva años manteniendo una senda de estabilidad (con la única excepción de 2020 debido a la pandemia).

Aunque las ayudas para adquirir maquinaria agrícola siempre son bienvenidas, no son el principal incentivo. «El factor que más afecta a la demanda de vehículos agrícolas es la producción». El representante de Ansemat asegura que los fabricantes son conscientes de cómo ha ido la cosecha según el interés de los agricultores por renovar su parque móvil. «Cuando sube la producción, al año siguiente aumenta el mercado de maquinaria». Y reconoce que esta circunstancia es más visible en la agricultura, porque «en la ganadería tienen muchos gastos».

Por tanto, lo que determina el ánimo comprador del sector no es la renta agraria.  Algo que, en opinión de Ruiz, preocupa, porque eso significa «que no se invierte en la mejora de las explotaciones». Reconoce que sucede así especialmente en los cultivos extensivos, «que se encuentran en un círculo vicioso de renta porque están muy sujetos a la sequía, sus ingresos son muy estables y los costes crecen, por lo que no pueden invertir».

Las posibilidades son mayores en los conocidos como cultivos especiales (olivar, la vid, leñosos…), porque en estas producciones «sí hay capitalización». Ruiz señala que son estos sectores en los que «hay una apuesta de valor en maquinaria». El problema, en su opinión, es que los fabricantes europeos orientan su tecnología a los herbáceos, por lo que «habría que plantearse cómo innovar en España para ser un referente». El secretario general de Ansemat insiste en que «hay que mirar con cariño hacia estas producciones y determinar las necesidades de mecanización que tienen», porque es ahí donde hay un enorme potencial de innovación. Eso sí, «hay que hacerlo pasito a paso», ya que los agricultores tampoco están para realizar de golpe grandes inversiones. «Hay que pensar en el largo plazo», insiste.

En resumen, las ayudas para la compra de maquinaria agrícola no son las que determinan la demanda de vehículos, ya que estos apoyos son muy insuficientes.

Los agricultores se lanzan a la inversión en función del resultado de sus producciones. Por todo ello, el secretario general de Ansemat pone en entredicho la eficacia del Plan Renove que impulsó la organización que representa, para terminar afirmando que si «las subvenciones no tienen efecto en el mercado de maquinaria, es porque no tienen cuantía suficiente». Y termina aclarando que esta organización empresarial sí que quiere las ayudas públicas, pero no les gusta cómo están planteadas.

 

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