De cara a la nueva campaña de siembra, la Red Aragonesa de Cultivos Extensivos y Leguminosas (Red ARAX) vuelve a reivindicar el papel de la semilla certificada. Lo hace a través de un artículo publicado en su página web, donde dice que “optar por un tipo u otro de semilla de cereal de invierno puede condicionar la campaña, dado que de ella depende la producción, homogeneidad del grano o el control de las malas hierbas”.
Algo que se consigue apostando por un producto que garantice una calidad, tal y como Red Arax define a la semilla certificada. Para argumentarlo, asegura que si las condiciones de desarrollo son las adecuadas, la nascencia marca prácticamente la cosecha final y, si ésta es correcta porque hay una buena semilla y una buena implantación, es probable que se dé una buena producción.
CARACTERÍSTICAS DE LA SEMILLA CERTIFICADA
Fruto de la investigación en la mejora genética y de la innovación tecnológica, la semilla certificada aporta al agricultor los medios suficientes para realizar “una agricultura de calidad, sostenible y económicamente eficiente”. Como origen de la cadena de valor agroalimentaria, su producción y comercialización está regulada y sujeta a autorización y control administrativo.
Solo personas y entidades autorizadas -entre ellas, Cereales Arasanz– pueden producir semilla certificada, siendo ilegal su comercio fuera del sistema de certificación. Tampoco está permitida la comercialización de granos entre agricultores u operadores para su acondicionamiento y posterior venta como semilla. La única manera de abastecerse legalmente es mediante la semilla certificada en el mercado o el reempleo de granos para siembra producidos por sí mismos.
Para que una variedad se pueda comercializar debe superar los pertinentes ensayos de identificación (DUS) y de valor agronómico (VCU) en la mayoría de las especies y estar inscrita obligatoriamente en el Catálogo Nacional de Variedades Comerciales, o bien en el Catálogo Comunitario.
En el caso de Cereales Arasanz, la oferta de semilla certificada para la campaña 2025 / 2026 se compone de 5 variedades de cebada, 8 de trigo, una de triticale y una de guisante. El catálogo completo con toda la información puede consultarse a través de este enlace.
Volviendo al citado artículo, también detalla las innumerables ventajas que supone el uso de la semilla certificada, entre los que destaca la “garantía” (en cuanto a su calidad, origen, trazabilidad, homogeneidad, pureza específica y varietal, germinación, ausencia de otras semillas no deseadas en la siembra, sanidad o humedad). El uso de menores dosis de siembra, menor tiempo en la preparación de la semilla, o el aumento del rendimiento, son otras de sus bondades.
APUESTA DE RED ARAX POR ESTAS SEMILLAS
Desde la Red Aragonesa de Cultivos Extensivos y Leguminosas recuerdan que “desde 2023, junto con Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, trabajan de la mano de Grano Sostenible para mejorar la transferencia de conocimiento en la adaptación de nuevas variedades vegetales a las condiciones edafoclimáticas de este territorio y también en la normativa vigente sobre el reempleo del grano para la siembra y así fomentar el uso de semilla certificada”.
Y añaden que los objetivos de la Red ARAX van en consonancia con la línea de fomentar el uso de una semilla de calidad, ya que pretende ser un laboratorio en campo, donde se compara la adaptación agronómica de las mejoras vegetales que ofrecen al sector las empresas semillistas, y ser red de comunicación de resultados”.
PREVISIONES COSECHA CEREAL DE INVIERNO
Más allá de la semilla certificada, desde Red ARAX avanzan los datos de cosecha presentados por Cooperativas Agro-alimentarias de España. Unas previsiones que elevan hasta 25 millones de toneladas la producción de cereal de invierno y maíz para esta campaña, suponiendo un incremento de casi el 18% con respecto al ejercicio anterior, y de más del 26% si lo que se toma como referencia es la media de los últimos cinco años. En cuanto al rendimiento medio, ha sido de 4,57 toneladas por hectárea, un 31% más que la media de los últimos cinco años.
También en Aragón los datos han seguido esa tendencia creciente: en la presente campaña se han cosechado más de 3 millones de toneladas de cereales de invierno, lo que provoca un aumento de casi el 40% respecto a la media de los últimos 5 años, y situando los rendimientos medios por encima de las 4 toneladas por hectárea. Según indican en el artículo, estos buenos resultados se consiguen, además de por el clima, por el buen manejo de los cultivos y el adecuado uso de semilla certificada.
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