Al dañado sistema energético de Ucrania debido a los ataques rusos se suma ahora una ola de calor extremo que está agravando más si cabe la situación del país. Según publica Efeagro, estos episodios están dificultando las exportaciones de grano por la histórica bajada del nivel del Danubio y por unas temperaturas que están alcanzando récords.
Es el caso de regiones como Leópolis, al oeste, donde el termómetro se ha disparado hasta los niveles más altos desde que hay registros, y todo apunta a que van a seguir subiendo. Unas elevadas temperaturas que han incrementado el consumo de agua y electricidad, especialmente durante las últimas horas del día, cuando la producción de las plantas solares disminuye.
En Kiev, además, los incendios provocados por los últimos ataques rusos han empeorado la calidad del aire, generando riesgos para la población más vulnerable (niños, ancianos, embarazadas y personas con problemas respiratorios o cardiovasculares).
Aunque el mantenimiento y las reparaciones de las centrales nucleares se convierten en necesarias ante los ataques rusos, las autoridades han aplazado estas labores para evitar interrumpir el suministro eléctrico. Asimismo, el país prevé aumentar las importaciones de electricidad para cubrir un posible déficit. Sin embargo, también en los países vecinos se han registrado elevadas temperaturas, provocando una reducción de la producción eléctrica y un aumento de la demanda, que podrían limitar la capacidad de importación.
Importante reducción de los recursos hídricos
También los niveles de agua en los ríos de Ucrania occidental presentan niveles excepcionalmente bajos, mientras que algunos pozos, incluidos pozos artesianos que llevaban años en funcionamiento, han comenzado a secarse, tal y como lo ha manifestado a la referida agencia algún lugareño jubilado.
Uno de los principales puntos de preocupación es el río Dniéster. El descenso de su caudal supone un riesgo para el abastecimiento de agua de varias ciudades del sudoeste de Ucrania y también de la vecina Moldavia, donde las autoridades han establecido restricciones al consumo.
Las autoridades de ambos países están siguiendo de cerca la evolución del embalse del citado río, cuyos niveles han descendido significativamente. Según el Ministerio de Medio Ambiente ucraniano, en algunas zonas el embalse ha perdido incluso parte de sus características habituales.
Búsqueda de rutas alternativas
Los exportadores ucranianos buscan rutas alternativas tras las interrupciones registradas en los puertos de Odesa debido a los ataques contra infraestructuras y embarcaciones. Entretanto, la situación se agrava ante unos niveles históricamente bajos del Danubio.
Según datos del portal financiero Fixygen, durante la última semana se multiplicó por siete el número de vagones cargados de grano en ruta hacia estos puertos, hasta alcanzar los 1.140 vagones. No obstante, ahora solo pueden operar embarcaciones de pequeño calado, reduciendo el volumen de cereal que puede trasladarse diariamente hacia el puerto rumano de Constanza o hacia los buques situados en el mar Negro. En estos momentos, la capacidad de descarga se sitúa en torno a los 50 vagones diarios.
Como consecuencia de estas restricciones al transporte se está dando una reducción de las exportaciones ucranianas de grano, así como un incremento de los costes logísticos y el consiguiente descenso de los beneficios de los agricultores.
Los comerciantes ucranianos confían en que la llegada de lluvias permita recuperar progresivamente los niveles de agua durante las próximas semanas. Mientras tanto, se buscan alternativas para mantener el flujo de sus exportaciones, como por ejemplo, acondicionar el cauce del Danubio en las proximidades de sus puertos e impulsar otras vías de salida, incluido un mayor uso de los puertos de países vecinos como Polonia.
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