Siniestralidad de récord en el seguro agrario español durante la primera mitad de 2.022

Con una estimación de indemnizaciones de 514,6 millones de euros, el primer semestre de este 2022 ha registrado la mayor siniestralidad del seguro agrario. La cifra supone un 12% más que lo registrado entre enero y junio de 2021 y un 25% más que en 2020.

La principal parte del pastel ha correspondido a los daños ocasionados por las heladas del mes de abril, que suponen prácticamente la mitad de la indemnización total hasta el 30 de junio, con 244 millones de euros. Dentro de este capítulo, las producciones de frutales –especialmente las de Cataluña y Aragón-, han sido las más perjudicadas.

Unos datos y conclusiones que Agroseguro  ha hecho públicos esta semana mediante nota de prensa,  acompañados de un exhaustivo análisis mes a mes que podría resumirse de la siguiente manera:

ENERO Y FEBRERO: Meses relativamente estables atmosféricamente. Tan solo se registraron algunos siniestros puntuales: por viento, en plátano en las islas Canarias y en cultivos de cítricos del litoral mediterráneo, así como heladas de carácter muy local en frutales y algunas hortalizas de producción invernal, en la Región de Murcia.

MARZO: Aunque la escasez de lluvias durante el invierno aumentó la incertidumbre sobre la evolución de los cerealesafortunadamente se dieron lluvias en todo el país, y muy especialmente en el este y mitad sur de la península.

ABRIL: Intensas heladas en gran parte del país, que causaron enormes pérdidas de producción en cultivos que se encontraban en floración o en estadios iniciales de crecimiento de brotes y frutos, así como en aquellos otros que presentan una gran sensibilidad a bajas temperaturas en estado de maduración. Más allá de las bajas temperaturas, su persistencia durante las noches originó graves daños en diferentes tipos de cultivos, además de afectar a algunas zonas de viñedo.

MAYO Y JUNIO: Temperaturas excesivamente altas, con olas de calor en todo el territorio durante junio y prácticamente sin precipitaciones. Esto ha provocado un aumento de la sequía existente en el noreste y sur peninsular, así como los daños por asurado en el centro y meseta norte del país. Una situación que está afectando, especialmente, a los cultivos herbáceos. Al calor de estos dos últimos meses hay que sumar las tormentas de pedrisco, muy presentes en comunidades como Aragón durante el mes de junio, donde provocaron daños en cultivos herbáceos  y fruta.

 

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